13-08-2007 El setenta por ciento de las zonas de marisqueo tienen restos de fecales
La depuración de aguas residuales supone un desafío para Galicia. El 70% de zonas de marisqueo presenta restos de aguas fecales, lo que evidencia el problema socioeconómico al que se enfrenta la comunidad.
De las 137 áreas de producción marisquera contabilizadas por la Consellería de Pesca, tan sólo 38 están catalogadas como zona A, lo que permite la venta del producto extraído fresco y garantiza a los mariscadores un precio más alto en la subasta.
Más de la mitad de las áreas de producción alcanzan la categorías de zona B, lo que obliga a que el marisco pase por un proceso de depuración antes de llegar al consumidor y reduce los beneficios obtenidos por quienes faenan. En concreto, son 78 de los 137 los espacios declarados B, según la clasificación creada por la normativa europea en el año 2004.
Debido a la alta densidad poblacional de la costa gallega, alcanzar la catalogación de zona B resulta suficiente para los mariscadores.
Pese a las críticas ecologistas, que consideran la situación un grave problema a largo plazo, tan sólo el 15% de las zonas están catalogadas como C, lo que impide su venta hasta que pasen un período prolongado en zonas B y genera un problema de orden socioeconómico para las familias que dependen de esta actividad en Ferrol (parte externa e interna de As Pías, A Malata y Cabana) o Corcubión.
La situación deriva de la escasa atención de los ayuntamientos a la depuración de sus aguas residuales, y dos ejemplos lo ilustran. Vigo todavía construye ahora una gran macrodepuradora y A Coruña vierte sus residuos sin ningún tratamiento directamente al mar desde Bens. Hasta 2009 no se reparará el colector en la zona, un año después de lo previsto inicialmente. "Se as dúas principais cidades fan isto tendo máis recursos, imaxina a situación dos pequenos concellos", comenta Tino Quintela, de la Federación Ecoloxista Galega.
La relación entre presencia de aguas fecales y núcleos poblacionales cercanos al mar resulta evidente y es en las zonas populosas de las Rías Baixas donde más zonas B existen. Quintela vincula con esta situación el ansia constructora en el litoral: "En Fisterra construíron 500 pisos preto da costa sen contar aínda con subministración de auga e tratamento de augas residuais".
La situación ha provocado la reacción de la Xunta, que ha situado esta cuestión como una de sus prioridades. Para ello, ha aprobado un plan de emergencia que invertirá 14,5 millones de euros en las zonas de marisquero más afectadas para recuperarlas y evitar consecuencias dañinas sobre la economía de las más de 5.000 personas que se dedican al marisqueo en Galicia.
Los problemas más graves se centran en las zonas C de Ferrol, O Burgo (A Coruña) y Baiona (Pontevedra), donde faenan 730 personas. Ahí ya está actuando la Consellería de Pesca.
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